Un Ciego con una Pistola

Ya conoces la novela, es un guiño, y sabrás por eso que este es un blog pretencioso sobre el libro y su mundo. Si quieres comentar algo, adelante, si quieres enviarme tu libro, mucho mejor: daré cumplida cuenta.

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Librerías de Barcelona

La semana pasada, por cuestiones de trabajo, visité la Ciudad Condal que le dicen. Una parte importante del tiempo la empleé en visitar librerías. No todas, en una ciudad tan grande es difícil ver ni siquiera las más representativas. No obstante el viaje trajo sorpresas y encuentros interesantes. Visité Casa del Libro en Paseo de Gracia, Fnac del Triangle que son como en todas partes, libro arriba, libro abajo.

También tuve el placer de entrar en Bertrand de Rambla Cataluña. Es, como las otras dos, una cadena, con esta ya son nueve, pero es la cabeza del ratón. Se distingue por su salón de actos de madera entre cristales y por su jardín, al final, con rumor de fuente y todo. Además, mira por donde, su fondo entraña sorpresas, siendo la superficie tan diáfana y tan chic. Allí encontré El PCE en la clandestinidad 1939-1956, en Siglo XXI, que es una pequeña joya bibliográfica a día presente. También Baladas y canciones del Paraná y Pleamar, los dos de Alberti, en Plaza & Janés, de 1979 y 1978 respectivamente y que también son rarezas. Y ya que estaba me embolsé Los ángeles del infierno de Hunter S. Thompson, recién recuperada por Anagrama en su colección Otra Vuelta de Tuerca.

La otra sensación fue La Central de la calle Mallorca, paraíso del tiempo, sin prisas, sin marketing (o con uno sui generis), libros sobre otros libros, polvo y madera, cafetería para ligar. De sus muebles me llevé Filosofía del diseño de Vilém Flusser y Arte y escritura surrealistas (1919-1939) de Jack J. Spector, ambos en Síntesis. La sensación fue de absoluta relajación y el café estaba bueno. Me quedó Laie pendiente y La Central del Raval, las calles atestadas otra vez, como poco.

Bertrand RamblaCentral Mallorca

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Plaza de Armas

Palacio Segundo Cabo Es tarea indispensable, cuando vayas a La Habana, visitar la plaza de Armas. En el palacio de Segundo Cabo, en la planta de calle, hay varias librerías de revisión necesaria. Random House tiene una a mano izquierda según se entra pero ¿quién va a La Habana a visionar lo de siempre? También en la entrada, y a mano derecha, libros en peso convertible, casi dólar; hay música y hay marcapáginas, volúmenes para turistas, algunos interesantes. Pero el verdadero lugar está edificio adentro. La librería dedicada a las editoriales cubanas, en peso cubano. Casa de las Américas, Editorial Científico-Técnica, Letras Cubanas. Lo mismo Nicolás Guillén que Martí, John D. Bernal que Fidel, los premios Casa de las Américas, la revelación editorial del momento es un manual de dudas ortográficas; la colección 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución, propagandística y todo, tiene títulos interesantes como La ínsula fabulante: el cuento cubano en la Revolución (1959-2008) -incluye a Cabrera Infante, «En el gran ecbó» pero no «Delito por bailar el chachachá», claro; a Reinaldo Arenas y un prólogo de tinta oscura, indiscriminada y mareante-. Y a su lado, un nuevo espacio dedicado a las revistas, vistosas, inesperadas: Temas: cultura, ideología, sociedad; Cine cubano; La Siempreviva: revista literaria; La gaceta de Cuba. Hay más librerías, sí, y su historia es un misterio para mi, pero recuerda, si vas a La Habana, sábelo, y vete a la plaza de Armas.

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