Resulta que se ha muerto Daniel Gil, hace cinco años nada menos y, si me enteré, lo olvidé. Busco en mi estantería libros de Alianza de tres lustros atrás: Corydon de André Gide; de Edgar Snow: La larga revolución; Américo Castro: Aspectos del vivir hispánico (por filo-andalusismo); Textos fundamentales para la historia, de Miguel Artola (sustraído a mi padre); Discursos de Rousseau (lectura obligatoria para Filosofía de tercero). No son, se ve, lo más florido de su producción (El País inserta algunas portadas muy interesantes), pero me acompañan cada vez más como reguero de nostalgia discursiva. Echo tanto de menos su obra como a mí mismo.
PD.: El elegante título ha sido entresacado de la biografía inserta en el Legado Daniel Gil. Imagen obtenida en CuatroTipos.
Todo un referente el amigo Gil.